"Escribir es algo que me surge desde muy adentro de mi ser, de mis entrañas, casi instintivamente, y con un toque de magia que proviene de esa conexión con mi yo, con mi alma. Descubrir eso no es tarea fácil, requiere su tiempo y también su aprendizaje. Requiere aprender a escucharse, a captar esas ideas y traducirlas en palabras, en frases, en historias. La mayoría de las veces lo hice sola, y algunas de ellas me encontraba un tanto perdida porque si bien sabía lo que queria decir, no siempre sabia como transmitirlo. Fue allí donde entró Débora Weller, mi maestra y mentora, mi guía. Estoy inmensamente agradecida con ella, por su compromiso, su tiempo, su dedicación y su paciencia. Por abrirme las puertas de este maravilloso mundo, que es el de la escritura, el de las emociones y el de los sueños cumplidos. Comencé este viaje prácticamente sin rumbo, con tan solo algunas ideas vagas de lo que queria hacer, y con una mochila cargada de miedos e inseguridades por no saber si lo haría bien, por miedo a equivocarme. En ese camino, me encontré con dos seres maravillosos: Débora, mi coach, y Marialcira, mi compañera escritora y coautora del libro “Dos generaciones, dos rebeldes”. Ese viaje estuvo lleno de aventura, risas, anécdotas y hasta algunas lágrimas. Poco a poco fui encontrando mi rumbo, e iba abriéndome camino a una experiencia mágica e inolvidable. Al finalizar el proceso, tuve la sensación de haber cumplido uno de mis sueños, el de ser escritora, y el haberlo realizado de la mano de dos personas tan receptivas, transparentes y llenas de amor, también fue algo sumamente gratificante.
Por esto y por muchas otras experiencias y aventuras a lo largo de mis treinta años de vida, soy una convencida de que, si uno tiene un sueño, una meta, y va tras ellos, es decir, si se pone en acción, el universo se encarga del resto, y tus sueños, terminan haciéndose realidad. Pero somos nosotros los creadores de esos sueños, somos los únicos que podemos darle a nuestra vida la dirección que deseamos. Solo hace falta coraje, valentía y un poco de locura. Gracias a todos aquellos que me impulsaron a dar este salto. Gracias, gracias, gracias".